La señora Elba fue diagnosticada en mayo de 2024 con un cáncer agresivo que ya se había extendido fuera del riñón. Una gran masa de ganglios inflamados, conocida como conglomerado retroperitoneal, comprometía órganos vitales como la vejiga, el útero y la vena cava.
A pesar del diagnóstico, ella se mantenía de buen ánimo, con pocos síntomas y sin dolor. Aún sin haber iniciado la quimioterapia, su fortaleza y actitud positiva marcaban el inicio de una historia que sorprendería incluso a sus médicos.
¿Qué ocurrió después? Su evolución clínica fue tan inesperada como esperanzadora, conócela a continuación.

